Se dispone de varios tipos de antorcha: abierta, semicerrada y cerrada. Se instala en el exterior a una distancia prudente de los digestores y del gasómetro. El quemador va instalado en el extremo de la columna hasta donde es canalizado el biogás.
Pueden ser del tipo completamente automáticas o semiautomáticas.
La reacción básica de combustión del metano es:
CH4 + 2CO2 CO2 + 2H20
Estequiométricamente se requieren 9,6 volúmenes de aire por volumen para lograr la total oxidación del metano. Para las composiciones típicas del biogás esta relación cae a 5,7:1. De la misma forma, la combustión de metano puro libera 36 MJ/m3, que baja a 21 MJ/m3 para biogás. Las antorchas operan con un exceso de aire a biogás de hasta 15:1. Bajo estas condiciones el aire es empleado para oxidar el biogás y enfriar la llama, y a su vez provoca una mayor turbulencia y mezcla, lo cual es crucial para asegurar que el biogás se queme uniformemente y bajo condiciones ideales. Con ello se minimiza el riesgo de que metano no quemado y cualquier otro subproducto de una combustión incompleta sea liberado a la atmósfera. Entre estos se pueden encontrar el monóxido de Carbono (CO); dioxinas de hidrocarburos parcialmente oxidadas; furanos (hidrocarburos aromáticos policíclicos); óxidos de nitrógeno (NOx).
Las antorchas no requieren una mantención especial. Para limpiar la columna, remover partículas de lodo y condensados se dispone de una línea de lavado y descarga en la base de la columna, Se debe revisar periódicamente el estado de los sellos de válvulas, la limpieza del supresor de llama, el aislante cerámico y los electrodos del piloto del quemador.